Madre de todos los vivientes

Por: Raúl Castillo

 

En un principio

Mayo es un mes especial por el hecho que se celebra el día de la madre, y puesto que ahora la maternidad está siendo relegada, quisiera emprender una defensa de la mujer y su labor en el plan de Dios.

La mujer fue creada para ayudar al hombre en sus labores en el huerto del Edén: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. Génesis 2:18. La mujer no fue un ser inferior al que el hombre debía pisotear, todo lo contrario, Eva era la encargada de a la par con Adán gobernar sobre toda la creación de una manera amorosa y diligente. Eva no apareció para ser igualada a una bestia del campo, la mujer fue creada con la misma dignidad del hombre porque es imagen de Dios. Es receptora y portadora de la imagen divina.

La caída

Como bien sabemos la caída desfiguro completamente los roles y además desarticulo los afectos entre esposo y esposa. “y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti”. Génesis 3:16b. Las voluntades de ambos están en conflicto siempre, es por esto que en algunas ocasiones no hay acuerdos en los matrimonios y más ahora en una época donde todas las cosas se han vuelto desechable. La imagen que ahora reflejan Adán y Eva es en oscuridad, se ven algunas sombras y siluetas del estado original del matrimonio, pero por el pecado ahora no sabemos dirigirnos correctamente en él.

Teniendo en consideración la dignidad de la mujer al ser creada por Dios por un lado y por el otro los efectos de la caída ¿Cómo debiéramos ver a la mujer hoy? Toda mujer tiene los mismos derechos que los hombres, pero las funciones de ambos son distintas. ¿A qué voy con esto? Que no podemos reducir a una homogeneización arbitraria o una mezcla de labores, puesto que siendo hombre y mujer imágenes de Dios, ellos reflejan a Dios en las distintas labores que Él les designo. Con esto no digo que la mujer no pueda trabajar con sus manos, como es común hoy, ni que estudie, porque contradeciría a Proverbios 31:13-15 cuando habla de la mujer virtuosa “Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas”.

Las mujeres estructural-mente se preocupan de la atención de los suyos, y en este caso y en muchos más las mujeres pareciesen tener habilidades que sobrepasan a las del hombre, pero es al hombre a quien Dios ha designado el responsable último de lo que sucede en el hogar y porque no llevarlo a otras esferas más elaboradas, como responsable de la sociedad en general. Entonces todo hombre inteligente y piadoso, debe valorar la creación de Dios y más aún si la mujer es corona del hombre (Proverbios 12:4), sabiendo que, teniendo una buena ayuda idónea tendrá más de la mitad del trabajo que le demanda Dios cumplido.

Ministerio

El ministerio de la mujer es la vida, cobijando nuevas vidas en su vientre y cuidando de aquellas. La mujer es la embajadora de la vida, mujer fuerte y sensible que reconoce su ministerio y agradece a Dios por ello, porque ella es una Eva “madre de todos los vivientes”. Ella es la que ama incondicionalmente a sus hijos, protegiendo al más débil. Espera en Dios cuando su embarazo es de alto riesgo, cuando es inviable, cuando viene con enfermedad, etc. Porque reconoce quien es él que da la vida: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. Job 1:21b.

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”. Efesios 5:22-23. El hombre es la autoridad de la mujer, no como un líder autoritario como en Latinoamérica hemos experimentado, sino como un tierno amante. Ser cabeza demuestra la tierna responsabilidad de cuidar al cuerpo, así como Cristo cuida de la iglesia. Entonces si ser líder o cabeza es un cuidado de todos los que están bajo él, la mujer debe estar confiada en su marido que él la cuidará amorosamente y velará fervientemente por su crecimiento espiritual. Ella se somete a su esposo diligentemente cuando el hombre cuida amorosamente y toma decisiones en base a la Escritura, porque reconoce que al hacerlo está brindando gloria a Dios. Ella jamás decidirá vivir apartada de su esposo cuando es bueno y justo, porque reconoce la provisión de Dios para su vida, ayudando a su marido a organizar la vida familiar, orando por él e incentivando a la piedad.

CONCLUSIÓN 

El amor entonces entre esposo y esposa va continuamente avivándose, porque cada uno conoce las debilidades del otro y es firme en apoyarlo constantemente. Toda falta de amor y paciencia es suplida en oración a Dios, quien es rico en bendecir y derramar sobre nosotros más abundantemente de lo que pedimos.

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Autor
Raúl Castillo

Presbiteriano, casado con Andrea Mujica, Profesor de Educación Física de profesión,  miembro de la Iglesia Presbiteriana Cristo Rey (IPA-Chile), actualmente trabaja como aprendiz de pastor en su iglesia. Nacido en Chillán, VIII región, Chile.