Cristo guardó los 10 mandamientos

Por: Mark Jones

 

Adán quebrantó los diez mandamientos en el jardín. Pero Cristo guardó los diez mandamientos en el desierto, bajo circunstancias muchísimo más intensas de las que fueron requeridas originalmente para Adán.

Guardó el primer mandamiento. Mientras estuvo en la tierra, él trajo gloria a Dios el Padre (Jn.17:4). Él temía, creía y confiaba en su Padre (Heb. 2:13; 5:7; Lc. 4:1-12). Cristo tuvo celo de la gloria del Padre (Jn. 2:17) y agradeció a su Padre constantemente (Jn.11:41). Él rindió completa obediencia a Dios el Padre en todas las cosas (Jn. 10:17; 15:10).

Guardó el segundo mandamiento. Nadie nunca alabó como Cristo lo hizo (Lc.4:16). Él leía, predicaba, oraba y cantaba la Palabra de Dios con un corazón puro (Sal.24:3-4). Condenaba la falsa adoración (Jn.4:22; Mat. 15:9). Aún más, el que era la imagen visible de Dios no tuvo necesidad de ir en contra de la ley, haciendo imágenes de Dios.

Guardó el tercer mandamiento. Como imagen de Dios (Col.1:15), el reveló perfectamente a su Padre (Jn.14:9). Él sólo habló las palabras que el Padre le había dado a Él (Jn.12:49). En otras palabras, jamás tomó el nombre de Dios en vano, sino que siempre dijo la verdad acerca del Padre y le trajo gloria al vivir de una manera congruente con quien es Él (el hijo de Dios).

Guardó el cuarto mandamiento. “Y como era su costumbre, fue a la sinagoga en el día del Sabbat…” (Lc.4:16). Él hizo actos de piedad, misericordia y necesidad durante el Sabbat (e.g. Mc.2:23-28). Además, el Señor del Sabbat aseguró nuestro Sabbat eterno mediante su muerte en la cruz, descansando en la tumba durante el Sabbat y resucitando en el día del Señor.

Guardó el quinto mandamiento. Él siempre hizo las cosas que eran agradables a su Padre Celestial (Jn.8:29). En la cruz, aún mientras moría, cuidó de su madre (Jn.19:27). Él siempre guardó las leyes de la tierra (Mc.12:17; Mt.17:24-27).

Guardó el sexto mandamiento. Jesús preservaba la vida, lo hacía tanto física como espiritualmente. Él salvó a los pecadores de sus pecados (Jn.5:40). Sanó muchas personas (Mt.4:23). Él fue manso, gentil, amable y pacífico mientras estuvo en la tierra (e.g. Mt.11:29). Su vida fue una vida de misericordia y compasión (e.g. Lc.18:35-43).

Guardó el séptimo mandamiento. Cristo, el esposo, entregó su vida por su esposa (Ef.5:22-33). No tengo duda que debe haber encontrado atractiva a algunas mujeres, sin embargo, jamás hubiese cruzado las barreras de lo apropiado en las interacciones entre hombre y mujer, sus pensamientos siempre fueron puros respecto al sexo opuesto (cf. 1 Tim.5:2).

Guardó el octavo mandamiento. Cristo entregaba gratuitamente (Jn.2:1-11). Él se oponía al robo (Jn.2:13-17). Juan capítulo 2 aborda, entre otras cosas, a Cristo guardando el octavo mandamiento. El que era rico se hizo pobre, de modo que por medio de su pobreza, nosotros nos hiciéramos ricos (2 Cor. 8:9).

Guardó el noveno mandamiento. Siempre habló la verdad (Jn. 8:45-47) ya que sólo habló las palabras que el Padre le había entregado (Jn. 12:49). Él defendió al verdad porque Él es la verdad (Jn. 1:14; 17; 14:6). Él no aduló (Mat.23), no habló la verdad fuera de tiempo ni la encubrió (Mat.26:64).

Guardó el décimo mandamiento. El dueño del cielo y de la tierra es el mismo que dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Lc. 9:58). Aquel que fácilmente podía cubrir cada una de sus necesidades y deseos, sólo recibió lo que viniera de la mano del Padre (Lc. 4:1-12). Él no codició nada que no fuese suyo por derecho, pero mediante paciente resistencia recibió su herencia a través de la cruz.

En los círculos Cristianos debemos procurar hacer un mejor trabajo, explicando en nuestras predicaciones, cómo Cristo cumplió perfectamente la ley. Es algo que se debe decir una y otra vez, “Jesús guardó la ley perfectamente por nosotros (como un pacto de obras) para que pudiésemos ser salvos”; pero explicar de manera precisa cómo guardó la ley es distinto que explicar las aristas que involucra el guardar la ley. Al oír acerca de la obediencia activa de Cristo, y la imputación llena de gracia que Dios nos hace mediante la fe, nunca debiese reducirse a meras declaraciones concisas.

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Autor
Mark Jones

Dr. Mark Jones: Pastor de Faith Vancouver Presbyterian Church (PCA) en Canadá. PhD en Leiden Universiteit, Holanda. Autor de los libros Antinomianism, Knowing Christ y co-autor junto con Joel Beeke de A Puritan Theology. Mark está casado con Barb y tienen 4 hijos,  Alguno de sus libros tales como el Antinomianism es uno de los mas leídos en el mundo por pastores, produciendo artículos en ministerios tales como «9-Marks» , «Desiring God«, etc.