Un corazón para Dios – Ortopatía

Por: Rev. Néstor Roubilar G

—Tit 1:1  Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad. (Ti. 2.11)

Cuando el apóstol Pablo quiere resumir la esencia de la vida cristina, él la define como piedad— ¿Qué es piedad?

La tradición reformada siempre ha tenido un interés apasionado por la Ortopatia, o la Ortocardia (emociones correctas, ardor de corazón y devoción por Dios). Tú puedes leer las Instituciones de Calvino, los viejos catecismo y confesiones, y siempre encontraras una nota a la fe del corazón apasionado, el corazón que ha sido encendido por la verdad inmutable de Dios “Mi corazón te ofrezco Dios, pronto y sincero” fue el lema acuñado por el reformador francés. No debe sorprendernos entonces que el teólogo Presbiteriano Benjamín Wardfield llamara a Calvino “el teólogo del Espíritu Santo”[1] el teólogo con un corazón encendido por Dios.  

Juan Calvino en la Institución Cristiana dice de la piedad: “Llamo piedad a una reverencia unida al amor de Dios, que el conocimiento de Dios produce[2], y luego afirma: “no hay verdadero conocimiento donde no hay verdadera piedad

La piedad es la devoción a Dios. Esta devoción no es una actividad sino una actitud hacia Dios que reconoce su grandeza y santidad, está llena de asombro y deseo por Dios. A esta actitud en teología le llamamos “ortopatia”, o las emociones santas y correctas que son el resultado de la verdad de Dios guardada en el corazón del hombre.

[1] B. B. Warfield, “Calvino y la doctrina del conocimiento de Dios,” en  Calvino y  Agustín, ed. Samuel G. Craig (Phillipsburg, N.J.: P&R, 1980), 107
[2] Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana Libro I, Capitulo 2: En qué consiste conocer a Dios y cuál es La finalidad de este conocimiento

«La verdadera religión consiste principalmente de emociones santas» Jonathan Edwards[1]

[1] Jonathan Edwards, Tratado sobre las verdadera experiencia cristiana

Por naturaleza no tenemos un corazón para Dios. Naturalmente, no hay en nosotros deseos profundos por Dios. San Agustín solía decir: “donde hay hambre de Dios, Dios estuvo allí”[1]— Esto evidencia que la apatía, la frialdad, el desánimo, y el desprecio por las cosas santas son propias a nuestra naturaleza pecaminosa. Tenemos una naturaleza que es capaz de dar culto, adorar, servir y honrar a cualquier cosa menos al Dios Santo. Todo nuestro ser fue diseñado para rendir culto, para la adoración, la dedicación, la devoción  y la piedad. Toda la vida del hombre es una vida que rinde culto. Adora a Dios o a los ídolos, rinde su vida al Dios Santo o al dios corrupto fabricado por su corazón.

Entonces debemos admitir de una vez por todas, que como hombres nacidos en pecado y naturalmente alejados de la gloria de Dios, no teníamos un corazón para Dios. Richard Baxter una vez dijo: “Si Dios me dio un corazón para amarlo, entonces yo nunca tuve uno”[2].

[1] San Agustin, Confesiones Capítulo I
[2] Richard Baxter, El Directorio Cristiano página 125.

Quienes confesamos la fe reformada estamos de acuerdo en el hecho de que nadie cree por su libre albedrío. (Porque la voluntad está esclavizada al pecado y no libre), al mismo tiempo, nadie puede ser salvo sin creer en Jesucristo, y así también  nadie puede amar a Dios sin el Espíritu de Dios. ¡Entonces no pueden existir emociones profundas y apasionadas por Dios en un corazón muerto! — ¿cómo una persona llega a creer en Cristo? ¿Cómo una persona llega a tener este tipo de sentimientos por Dios? Confiesa el Canon de Dort:

— El Espíritu regenerador; abre el corazón que está cerrado; él quebranta lo que es duro; él circuncida lo que es incircunciso; el infunde en la voluntad propiedades nuevas, y hace que esa voluntad, que estaba muerta, reviva; que era mala, se haga buena; que no quería, ahora quiera realmente; que era rebelde, se haga obediente; él ,mueve y fortalece de tal manera esa voluntad para que pueda, cual árbol bueno, llevar fruto de buenas obras…Así las voluntad, siendo entonces renovada, no solo es movida y conducida por Dios, sino que, siendo movida por Dios, obra también ella misma. Por lo cual con razón se dice que el hombre cree y se convierte en virtud de la gracia que ha recibido.[1]

[1] Los Canones de Dort, Capitulo III, 9

¡Esta es la experiencia del hombre, de la mujer que se ha encontrado con Dios!, “mi alma tiene sed de ti”, “mi carne te anhela en tierra seca y árida donde no hay agua” “Dios, Dios mío eres tú” “mejor que la vida es tu amor” “mi carne y mi corazón desfallece más la roca de mi corazón y mi porción eres tú, ¿a quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”

—San Bernardo  en una de sus oraciones exclamaba “pan vivo, pan vivo, te hemos probado, te hemos gustado, y mientras más te gustamos más hambre tenemos de ti”

El antiguo puritano inglés William Ames, definió la teología como: “La teología es la doctrina o enseñanza de vivir para Dios.” Dios ha establecido una conexión inseparable entre la verdad y la piedad, entre ortodoxia, ortopatia, y ortopraxis. Dios nos demanda amarle con toda nuestra mente, eso significa como ya se ha explicado sobre la ortodoxia. Pensar respecto de Dios como él se revela en su palabra, y someter constantemente nuestro entendimiento a esa  verdad revelada. Pero no basta con tener definiciones correctas de quien es Dios; Satanás y los impíos también tienen este tipo de definiciones, pero no aman al Señor.

Si la verdad se queda solo en la cabeza, como un asunto meramente intelectual, y no afecta nuestros corazones,  para luego encontrar expresión en nuestra conducta, no somos diferentes a los demonios. No estamos amando a Dios con todo el corazón:

Santiago 2.18-19: Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

Por otra parte no podemos esperar crecer en piedad sin crecer en nuestra comprensión de la verdad bíblica—Juan 17.17, 2 Tes 2.13, 2 Pedro 3.18, Salmo 37.31 Perseguir el conocimiento sin un deseo de la práctica de la piedad es La razón del infantilismo espiritual Ef. 4.14

¿Cómo cultivamos la práctica de la ortopatia?

La práctica de la ortopatia esta cultivada por una relación con Dios. Pero esta relación no puede prosperar sin crecer en el conocimiento, y el temor  de Dios. Un bajo concepto de Dios, dará como resultado bajas emociones, un bajo conocimiento del carácter de Dios resultara en  un concepto errado del pecado.

Las Escrituras nos llaman a la comunión íntima con Dios, nos desafían experimentar el amor de Dios. Usted me puede decir: bueno pastor tú te equivocas conmigo porque yo conozco el amor de Dios, yo sé, que su amor es infinito, eterno e inmutable. Bueno, entonces ¿Por qué sientes que la vida se destruye cuando no alcanzas tus metas? ¿Por qué te sientes demolido cuando nadie te prefiere, cuando nadie te sigue, cuando nadie te considera? ¿Quieres saber que sucedería si experimentaras el amor de Dios a mayor profundidad?

No dejarías de hablar de él, lo recomendarías, estarías electrizado, apasionado y vigorizado. Dispuesto a dejar cualquier cosa que sea impedimento entre tú y Dios.

¿Se da cuenta? No hay neutralidad en su corazón. Usted adora, sirve, reverencia lo que considera grande y digno. Nada tiene un efecto más destructivo sobre las emociones que los pensamiento indignos respecto del carácter de Dios. Esto  es confirmado por lo que David dice en el Salmo 145.3.” Grande es Jehová, y digno de ser alabado. Jamás serás apasionado por Dios si no crees que es digno. La correcta teología conduce a doxología, nuestro conocimiento de Dios influye en nuestra adoración.

  • Es imposible ser devoto de Dios si el corazón no está saturado del temor de Dios.
  • Es imposible ser devoto sin un conocimiento experimental del amor de Dios
  • El conocimiento experimental del amor de Dios despierta en nosotros deseos santos de él.

La vida cristina es un santo anhelo de Dios, es un hambre de Dios, de su palabra, de Cristo y su evangelio. Este deseo ha capturado el corazón para amar a Dios con toda la mente. Lo opuesto a esto es la impiedad. La mortalidad espiritual en nuestras iglesias se debe a la  falta de devoción por Dios (piedad), y  no a la falta de conocimiento. Podemos tener un sinnúmero de personas bien preparadas, bien dispuestas, con mucha información, pero a causa de la falta de piedad son totalmente ineficaces. ¿Pero cómo? Si vivimos en una época donde hay abundante conocimiento de todo. Tenemos miles de libros, cursos, podcast, blogs, seminarios, talleres, discipulados. Pero eso no trae una mejora moral. Hacer todas esas actividades no es evidencia de vidas renovadas en nuestras iglesias. Podríamos tener Ortodoxia, pero no Ortocardia. La falta de devoción por Dios, es igual a falta de conocimiento de Dios.

Si usted ha nacido de nuevo, la evidencia de esa nueva vida será un andar piadoso. La piedad no es un lujo espiritual del pasado, ni de algún grupo de “cristianos puritanos”. “Todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad nos han sido dadas por Dios” 2 Ped. 1.3.

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Autor
Néstor Roubilar Gómez

Pastor de La Iglesia Reformada de Maipú (Iglesia Presbiteriana en América, Chile), y Profesor de Teología Sistemática en la Academia Teológica Reformada. Esposo de Ruth Pérez, Padre de Agustín, Alize, Belén y Emilia. Amante de la Horticultura, La Pesca y el Buceo. en Santiago.