¿Cantando las palabras de Dios o la de los hombres?

Por: Mark Jones

 

Hace años atrás un defensor de la Salmodia exclusiva me hizo la siguiente pregunta: “¿Piensas que es mejor cantar las palabras de Dios o la de los hombres?” Mi respuesta: Nunca deberíamos cantar las palabras de los hombres. Pero yo dije esto como alguien que canta himnos como :  –Be Thou my vision– (Se tú mi visión”).

Por mucho que ame “Brilla, Jesús, Brilla, (Shine, Jesus, Shine)” ¡muchas canciones de alabanza y adoración no pueden ser comparadas a los Salmos inspirados por Dios! Cuando me siento deprimido o miserable, me vuelvo a los Salmos. Ellos son la médula para que mi alma nunca muera.

Sin embargo, con un poco de temor, creo que la Salmodia exclusiva tiene ciertas limitaciones. Créeme, no quisieras caminar por un callejón oscuro con un himnario Trinitario o un CD de Michael W. Smith en tu mano y encontrarte con un par de chicos que sostienen la Salmodia exclusiva. Ellos son celosos por los Salmos como los Bautistas los son por los lagos y el jugo de uva.

Entonces,  ¿las palabras inspiradas de Dios en forma de Salmos deberían ser preferidas sobre los himnos hechos por los hombres en la adoración publica? ¿Deberían los Presbiterianos renunciar al himnario Trinitario y remplazarlo solo con el Salterio?

Aparte del hecho de que muchos Reformados y Puritanos no sostuvieron la Salmodia exclusiva (más de lo que podrías pensar), creo que John Owen nos permite responder la primera pregunta que hice anteriormente en una manera que podría permitir, a aquellos que se oponen a la himnodia, entender porque cantamos himnos fuera del Salterio.

No solo creemos que la Palabra de Dios está unida a nosotros, sino que las inferencias y el significado están también unidos. No solo lo que la Escritura dice, sino también lo que significa es infalible.

Aquí está el argumento de Owen:

“Pues si es ilícito para mi hablar o escribir lo que concibo ser el sentido de las palabras de la Escritura, y la naturaleza de las cosas significadas y expresadas por ella, también es ilícito para mi, pensar o concebir en mi mente cual sea el sentido de las palabras o la naturaleza de las cosas; Es decir, nos hacemos brutos a nosotros mismos y frustramos todo el diseño de Dios en darnos el gran privilegio de su palabra.”

Así, para Owen, como declaramos la verdad de la Trinidad, “podemos lícitamente, es más, debemos necesariamente, hacer uso de otras palabras, frases y expresiones, que las que están literal y silábicamente (en sílabas) contenidas en la Escritura, pero no enseñar otras cosas”.

Palabras tales como “substancia”, “esencia”, “persona”, y “trinidad” son todas palabras lícitas de usar. Pero Owen va más allá. Si estas palabras transmiten el sentido o significado de las Escrituras, incluyendo la naturaleza de Dios, ¿podemos expresar la verdad de Dios en las siguientes palabras: “Dios es una esencia en tres personas”? Si es así, entonces ésta sentencia es la verdad de Dios.

Aquí es donde el argumento de Owen se vuelve de enorme importancia:

“Pues como sea que las líneas sean dibujadas y extendidas, de la verdad nada puede seguir y sobrevenir sino lo que también sea verdad; y que en la misma clase de verdad, está la que se deduce y deriva de ella. En efecto, si la principal afirmación es una verdad de revelación divina, así es también todo lo que sea incluida en ella, y con razón puede ser correctamente recogida de allí.  Por lo tanto se sigue, que cuando la Escritura revela al Padre, Hijo, y Espíritu Santo para ser un Dios, se ve que necesaria e inevitablemente prosigue que son uno en esencia (donde solo es posible que ellos puedan ser uno), y tres en sus distintas personas (en donde solo es posible que ellos puedan ser tres), esto no es menos revelación divina que el primer principio de donde estas cosas se siguieron”.

Esas palabras “esto no es menos revelación divina que el primer principio de donde estas cosas se siguieron,” son de enorme significancia para mí en mi propia forma de de pensar acerca de la manera en que uno hace teología. Tal vez, “verdad divina” sería más apropiado que “revelación divina,” pero estoy de acuerdo con su punto de vista general.

¿Hay himnos que son verdades divinas porque son portadores del significado exacto de la palabra de Dios? Si ellos capturan exactamente el sentido de la Escritura entonces estamos tratando con la verdad de Dios, y no meramente “palabras de hombres”. La verdad de la palabra de Dios da origen a la verdad:

“Inmortal, invisible, único y sabio Dios,

En luz inaccesible escondido de nuestros ojos,

El más bendito, el más glorioso, el Anciano de Días,

Todopoderoso, victorioso, tu gran nombre alabamos”.

O:

“¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor Omnipotente,

Siempre el labio mío loores te dará;

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! te adoro reverente,

Dios en tres Personas, bendita Trinidad”.

¿Qué podríamos decir sobre estos himnos?

  1. Cantar Himnos tales como “Santo, Santo, Santo”, que contienen la verdad de Dios (no meramente palabras de hombre) me permite distanciarme de un Judío o un Mormón quienes gustosamente cantarían un Salmo conmigo. Ellos no pueden cantar la última línea, lo cual es el porqué los mormones lo cambiaron en sus propios himnarios.
  2. Cantar “Santo, Santo, Santo” provee a la iglesia de una excelente herramienta para transmitir, declarar, defender, y disfrutar la verdad de la palabra de Dios de una manera que incluso la predicación y la oración no pueden. Hay muchas menos posibilidades para el error en seleccionar un himno con verdades bíblicas que un sermón y una oración. Después de todo, cuantas “oraciones pastorales” le piden a Dios que “solo” haga esto o “solo” haga aquello, y luego van a pedir un sinfín de otras cosas que el “solo” puede hacer. ¿Y cuantos sermones están plagados con algún error interpretativo?
  3. Pienso que podemos hacer referencia a cantar Santo, Santo, santo, como cantar las “palabras de Dios” en la misma manera que Pablo se refirió a su propia predicación como la palabra de Dios (1 Tes 2:13).

Por supuesto, hay palabras en muchos himnos que son falsas.  “Pero el Señorcito Jesús no llora” del himno “Allá en el Pesebre” no se canta en nuestra iglesia. Hay muchos himnos y canciones modernas imperfectas. ¿Qué significa “resplandece, Espíritu, resplandece”?, no tengo idea. “Sobre todo” de Michael W. Smith tiene palabras que me hacen querer vomitar. Y la versión de Chris Tomilin de Sublime Gracia: ¿qué significa “y como una inundación su gracia reina”? Los himnos están para dar el verdadero significado de la Escritura, no para dejarnos en necesidad de otro himno que interprete el himno.

Afortunadamente, puedo hacer frente a estos errores al no permitirlos en el orden de culto. (Esto no quiere decir que mi esposa escriba las oraciones pastorales, por cierto, cuando yo esté “apagado por el Espíritu”)

En resumen, la primera pregunta planteada anteriormente nos pone a nosotros en los cuernos de un falso dilema. La real pregunta debería ser:

¿Deberíamos cantar solamente las palabras de Dios o podemos también cantar el verdadero significado de las palabras de Dios?

Estoy fuera ahora de cantar con mi familia salmos, salmos, y salmos (Col 3:16).

El Pastor Mark Jones predicó una vez en una iglesia de Salmodia exclusiva durante un año. Pero el fue despedido después de cantar “Jesús me ama, esto lo sé” en medio de un sermón para ilustrar cómo los niños sólo pueden cantar estas palabras, si son bautizados cristianos. Un Iglesia Bautista le llamó poco después. El fue despedido de nuevo.

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Autor
Mark Jones

Dr. Mark Jones: Pastor de Faith Vancouver Presbyterian Church (PCA) en Canadá. PhD en Leiden Universiteit, Holanda. Autor de los libros Antinomianism, Knowing Christ y co-autor junto con Joel Beeke de A Puritan Theology. Mark está casado con Barb y tienen 4 hijos,  Alguno de sus libros tales como el Antinomianism es uno de los mas leídos en el mundo por pastores, produciendo artículos en ministerios tales como , “Desiring God, etc.