Una genealogía celestial

Por: Rev.Walter Vega
(Luc. 3:23-28)


INTRODUCCION: ¿De qué sirve estudiar la genealogía de Cristo?, ¿Qué nos enseña respecto de nosotros?, ¿Qué nos enseña respecto de Cristo?

 

  1. UNA GENEALOGIA COMPLICADA

“Ellos eran culpables de los mismos tipos de pecados como nosotros. Todos estos hombres eran pecadores. Es agradable pensar que nuestros antepasados ​​eran nobles y buenos, y que hicieron algo heroico. Esta es una de las razones por qué a la gente le gusta estudiar sus árboles genealógicos. Desean descubrir si sus antepasados eran o no heroicos. Sin embargo, las personas que vinieron antes de nosotros eran tan profundamente defectuosas como nosotros. Podemos deducir esto desde el mero hecho de que eran seres humanos, pero también podemos demostrarlo de las páginas de la Biblia. Considere algunos de los miembros de la genealogía en el Antiguo Testamento: Taré, padre de Abraham, era un idólatra; Abraham era un mentiroso; Jacob era un tramposo y un ladrón; Judá negocia esclavos y se juntaron con prostitutas; David era un asesino y adúltero. Por lo general, recordamos a estos hombres como héroes, pero también eran sinvergüenzas, todo el camino de vuelta a Adán. En la raíz principal del árbol de familia, como cualquier genealogía, el que está en el Evangelio de Lucas registra una larga fila de los pecadores” (Phil Ryken)

  1. Todos ellos murieron porque eran pecadores.
  2. Este árbol genealógico nos muestra nuestros orígenes pecaminosos y la necesidad de gracia que tenemos.
  3. Podemos avergonzarnos de nuestros abuelos, tíos, padres, hermanos, y hasta de nosotros mismos.
  4. Las genealogías revelan lo peor de nuestra raza.

 

2. UNA GENEALOGIA CON ESPERANZA. 

  1. La esperanza es que Cristo está en esta genealogía. Y eso lo cambia todo.
  2. En primer lugar, se identifica contigo y tu familia.
           a.“11 Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Heb. 2:11)
  3. En segundo lugar, Cristo es real, es de carne y hueso. No es mitología. No es un burdo intento para “mejorar” la raza. Dios se ha hecho hombre para unirse a nosotros. “Asumió lo que no era, pero sin dejar de ser lo que era, para que nosotros seamos lo que no éramos, ser hijos de Dios”
           a.“3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina” (2 Pe. 1:3-4)
  4. En tercer lugar, el versículo 32 lo llama “Hijo de David”, es decir, es un Rey. Tienes un Rey en tu descendencia.
  5. En cuarto lugar, el versículo 34 lo llama “Hijo de Abraham”, es decir, en él se cumplen todas las promesas dadas a Abraham. Si estamos en Cristo podemos estar seguros que las promesas dadas a Abraham son para nosotros.
           a.“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gal. 3:29) 
  6. En quinto lugar, el versículo 38 lo llama hijo de Adán. Esto se entiende en el sentido de que él tomó todo el pecado de sus escogidos y lo cargó completamente en la cruz. Cristo es nuestro “segundo” Adán. En el primer Adán fuimos condenados, pero ahora en el segundo Adán (Cristo) hemos sido justificados. Cristo deshace y revierte toda maldición que había contra nosotros. “18 Por el pecado de Adán, Dios declaró que todos merecemos morir; pero gracias a Jesucristo, que murió por nosotros, Dios nos declara inocentes y nos da la vida eterna. 19 O sea, que la desobediencia de uno solo hizo que muchos desobedecieran, pero por la obediencia de Jesús, Dios declaró inocentes a muchos” (Rom. 5:18-19. Traducción en lenguaje actual)
  7. En sexto lugar, el versículo 38 concluye con la declaración de que Cristo es Hijo de Dios. Lucas te devuelve a Dios, y te dice que no puedes confiar en nadie más que en Cristo Jesús. Sólo Cristo te puede llevar a la fuente originaria de bendición, paz, prosperidad y salvación. Nadie de tu familia podrá salvarte, tú tampoco podrás salvarte a ti mismo, sólo el Rey Jesús puede hacerte parte de su reino celestial. Sólo el verdadero Abraham puede concederte las bendiciones del pacto de gracia prometidas a Abraham y su descendencia. Sólo el segundo Adán puede deshacer la maldición del pecado y declararte justo para siempre. 


CONCLUSION

Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo Se encarnó de María, virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato: padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló a través de los profetas.
Creemos en la Iglesia, que es una, santa, universal y apostólica. Reconocemos sólo un Bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

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Autor
Rev.Walter Vega

Pastor Titular de la Iglesia Presbiteriana Cristo Rey, profesor de Teología en la Academia Teológica Reformada. Amante de la buena lectura y cocina, Casado con Elizabeth y padre de Luz, Daniela y Héctor Benjamín.

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